Regentada por una comunidad de monjes del Verbo Encarnado, el sosiego y la tranquilidad que le confiere la vida monástica, convierten a este lugar en el idóneo para disfrutar tanto de unas jornadas de descanso, confortar el alma y la contemplación de la naturaleza, así como para la práctica de deportes de senderismo y bicicleta de montaña entre otros. Sus instalaciones se complementan con un restaurante de 2 tenedores con una carta de comida casera, bar y un espléndido salón social.Acondicionada con accesos para Minusválidos.